Holarquía

Al observar el Universo que nos rodea, no solo debemos considerar los átomos, moléculas, células, individuos, sistemas, palabras o conceptos como unidades autónomas e independientes, sino que siempre debemos ser conscientes de que cada una de estas unidades es al mismo tiempo un todo, compuesto de partes más pequeñas y parte de un todo más grande. De hecho, son holones que forman un orden jerárquico nidificado conocido como holarquía (Koestler, 1964). Siguiendo el concepto de "Holon", una Holarquía se define como la jerarquía de órdenes creada por Holon. La holarquía se define así como una jerarquía de holones autorreguladores (Koestler, 1967, p. 103), que funcionan de acuerdo con las tres leyes de las holarquías, que también son tres leyes de la evolución en la teoría de sistemas (Laszlo, 1972), a saber: (1) competencia y / o cooperación (y / o cooperación), 'al margen' con otros holones / partones del mismo nivel; (2) integración hacia arriba, en el holón / partón más grande en el nivel "arriba"; y (3) control y dominio de los holones / partones en el nivel "inferior" (Koestler, 1964, 1967, 1978).

Una red de organizaciones de producción se convierte así en una organización o en una red orgónica; ambos arreglos obedecen las estrictas leyes que caracterizan a las holarquias. A nivel mundial, asistimos al progreso económico constante y acelerado de la humanidad. Es natural preguntarse qué activa y gobierna estos fenómenos. La respuesta es que se autogeneran y autoorganizan dentro de holarquías reticulares y redes orgánicas formadas por empresas de producción u organizaciones productivas (Mella, 2005).