Monoculturas

 

La siembra de un solo cultivo en gran superficie permite la especialización de la producción, lo que maximiza las ganancias y minimiza los gastos, permite la mecanización y automatización. Sin embargo, los monocultivos son insostenibles. El suelo comienza a carecer de variabilidad ya que la extracción por un lado evita la regeneración, provocando una pérdida de valor nutricional con el tiempo. Para apoyar un mayor crecimiento de los cultivos, es necesario utilizar fertilizantes artificiales extraídos de otros lugares. Estos agotan aún más el suelo y fortalecen el círculo vicioso de la dependencia de los combustibles fósiles.

La baja diversidad vegetal provoca una disminución de la diversidad animal, lo que conduce a la extinción de especies. Plantar un solo cultivo aumenta el riesgo de que los cultivos se vean afectados por enfermedades. Ejemplos notorios son la hambruna irlandesa de 1845 a 1849, la enfermedad panameña que afectó al plátano Gros Michel o la crisis del escarabajo de la corteza en la República Checa.

Los mejores rendimientos en los monocultivos son de corta duración y conducirán a la erosión, la destrucción del hábitat, la degradación del suelo mediante el uso de fertilizantes y pesticidas, la deforestación, la contaminación ambiental y el consumo de combustibles fósiles. Al consumir alimentos producidos en monocultivos, ayudamos a parcelar la Tierra, cultivado por máquinas automatizadas y a crear futuros desiertos.

Por esta razón, a través de una elección deliberada, debemos apuntar a los alimentos producidos en los bosques y policultivos o pequeñas parcelas y producidos de manera sostenible.

 

                           Coffee produced in foggy forestal polycultures on slopes of Sierra Nororiental, Eastern Mexico by Maseual, a NoMonocultures certified coffee producer. Photo: A. Příbová, myELEN.com